Con una flota de yates íntimos de entre 148 y 342 huéspedes y nuevas incorporaciones como Star Seeker, la propuesta de Winstar Cruises gira en torno a algo muy claro: acceder a destinos que los grandes barcos simplemente no pueden llegar.
Sus itinerarios lo reflejan. Desde navegar entre pequeñas islas en Grecia, fondear en calas escondidas de la Riviera Italiana o recorrer la Polinesia Francesa con una cercanía única, hasta descubrir rincones menos explorados del Caribe o Alaska. Aquí, el destino no es solo el lugar, es la forma en que se llega a él.
Uno de sus grandes diferenciales es precisamente esa cercanía: barcos que pueden entrar a puertos más pequeños, fondear en bahías íntimas y permanecer el tiempo suficiente para que el viajero realmente se conecte con el entorno.
A bordo, la experiencia mantiene ese mismo espíritu. Relajada, sin formalidades innecesarias, con espacios abiertos al mar y una marina que invita a vivir el océano como extensión del viaje.
Es ideal para quienes entienden que el verdadero lujo está en descubrir lo que otros no ven.